jueves, 28 de octubre de 2010

La verdad sobre el caso de M. Valdemar

Después de verse con tan desagradable putrefacción, el doctor no tuvo más remedio que incinerar los restos del Valdemar pidiéndoles a los ayudantes que le brindaran una mano. Ellos se negaron y se fueron y solo quedó el doctor y su fiel amigo el escobillón.

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